Foto: Ilustración de la IA.
En tiempos electorales, las imágenes se repiten: precandidatos a intendentes caminando barrios que durante años les resultaron ajenos. Recorridas, saludos, promesas. Escenas que aparecen con fuerza cuando el calendario político así lo exige.
Desde hace apenas dos meses, las redes sociales se han llenado de nombres y rostros que aspiran a conducir municipios. Precandidatos que hoy descubren problemáticas históricas y las exponen como si fueran revelaciones recientes.
La pregunta es inevitable: ¿conocen realmente cuál es la función de un intendente?
Las críticas aparecen con rapidez. Un basural, una calle en mal estado, una necesidad puntual. Pero el análisis no puede ser parcial ni oportunista. Porque así como existen deudas, también hay procesos que han transformado profundamente la provincia.
Desde 2005, con la llegada del Dr. Gerardo Zamora, Santiago del Estero inició un camino de reconstrucción estructural. Acompañado en distintos períodos por la Dra. Claudia Ledesma Abdala, ese proceso se tradujo en obras concretas: miles de cuadras pavimentadas, barrios enteros construidos y el acceso a la vivienda para familias que durante años estuvieron postergadas.
Durante la gestión provincial se consolidaron políticas públicas que trascendieron lo coyuntural. Incluso en 2025, en un contexto complejo a nivel nacional, se logró reactivar la obra pública que se encontraba paralizada por falta de financiamiento. A partir de esa decisión, se avanzó en la reconstrucción de más de 3.500 viviendas en Santiago del Estero y se proyectaron nuevas iniciativas que alcanzan a distintas regiones del territorio.
Entre esos trabajos se destacan obras viales, mejoras integrales en hospitales y centros de salud, y la ampliación de acueductos que benefician a miles de familias santiagueñas.
En el plano local, la gestión de la Ing. Norma Fuentes ha sostenido esa línea de trabajo con intervenciones urbanas concretas: pavimentación, ordenamiento de espacios públicos, servicios básicos y presencia municipal en distintos barrios de la ciudad. Con aciertos y aspectos por mejorar, se trata de una gestión que ha mantenido continuidad en la ejecución de obras y en la prestación de servicios esenciales.
En ese contexto, resulta al menos llamativo que quienes hoy señalan lo que falta omitan deliberadamente lo que se ha hecho.
Más aún cuando, ante situaciones críticas como las inundaciones del río Dulce, aparecen presencias que buscan instalarse desde lo inmediato. ¿Es compromiso real o simplemente una puesta en escena? Porque si algo ha quedado demostrado en estos años, es que el Estado —con aciertos y desafíos pendientes— ha tenido una presencia sostenida.
En este escenario también comienzan a perfilarse nombres propios.
Se ha visto en recorridas en algunos barrios a Gustavo Darchuk, de profesión escribano, representante de la agrupación Unidad y Federalismo (PJ) con presencia reciente en territorio. El desafío será demostrar si esa cercanía logra sostenerse más allá de la coyuntura.
Distinto es el caso deL Dr. Martín Díaz Achával, actual diputado provincial (radical) con una construcción territorial de años y un perfil más vinculado a la constancia que a la exposición.
También aparece Lelio Manzanares, el más joven, (próximamente abogado), actual diputado provincial por el frente cívico, con presencia en barrios y medios de comunicación, que deberá traducir esa cercanía en propuestas concretas.
En las últimas semanas se sumó Sandro Zanello, de La Libertad Avanza, recorriendo la ciudad junto a 4 personas más y señalando problemáticas como los minibasurales. Una situación que, si bien existe, también refleja una responsabilidad compartida entre el Estado y la conducta social frente al cumplimiento de normas y ordenanzas.
Por otro lado, Ricardo Bruno busca instalar su figura desde la exposición en redes sociales. Hasta la fecha no ha actualizado sus fotos, aún utiliza las de 10 años atrás cuando pertenecía a Cambiemos. Sin embargo, en política, la credibilidad no se construye solo con visibilidad en tiktok, sino con coherencia y trayectoria.
Y Natalia Neme, encabezando la propuesta de la Unión Cívica Radical, reconocida por su trayectoria de gestión y su compromiso con lo público, Neme impulsa una candidatura basada en el diálogo permanente con los vecinos, con escasa presencia.
En ese sentido, vale una aclaración: Gerardo Zamora no es un actor que “bendiga” candidaturas. Su construcción política, a través del Frente Cívico por Santiago, ha estado históricamente ligada a procesos y equipos, no a improvisaciones.
Porque en definitiva, más allá del ruido de campaña, el eje central sigue siendo otro: la ciudad y el bienestar del pueblo santiagueño.
Lo que se hizo, lo que falta y lo que verdaderamente se propone hacia adelante.
La política no es una carrera de apariciones, sino de permanencias.
Y en ese camino, la diferencia no estará en quién recorre más en campaña,
sino en quién estuvo antes, quién está ahora y quién seguirá estando cuando las cámaras se apaguen.
Porque los barrios no necesitan visitantes ocasionales, con fotitos metidos en el barro, porque caminar la ciudad no es sólo para una postal, es una responsabilidad.
Necesitan presencia real, compromiso sostenido y gestión con coherencia.






