Un riguroso operativo de reducción de velocidad. El objetivo era claro: minimizar el impacto vibratorio de los vehículos de mayor porte.
Bajo la vigilancia de la Comisaría 41, se montó un puesto de control para reducir la velocidad de vehículos pesados. El nivel del agua comienza a dar un respiro, pero la precaución sigue siendo la prioridad.
El rugido del agua y el control del asfalto desde las primeras luces de este jueves, modificó el paisaje en el puente del Río Salado, sobre la Ruta 92, que cambió su ritmo habitual. No se trata de un control de rutina más: la fuerza del agua, alimentada por las recientes crecidas, ha puesto en alerta a las autoridades policiales de Añatuya.
Bajo la supervisión del Departamento de Seguridad Ciudadana Nº 13, se inició a las 8 de la mañana un riguroso operativo de reducción de velocidad. El objetivo era claro: minimizar el impacto vibratorio de los vehículos de mayor porte, especialmente camiones, para preservar la integridad de la estructura vial ante la presión hídrica.
Durante la jornada, el operativo contó con una visita clave. Alejandro Nasif, personal técnico de Recursos Hídricos, se hizo presente en el puesto de control para evaluar la situación del cauce.
«El río se mantiene en el milimetraje de seguridad, pero lo más importante es que ya se manifiesta una tendencia a la baja en la crecida», informaron las autoridades en el lugar.
A pesar de estas noticias alentadoras, el puesto de la Comisaría Comunitaria Nº 41 se mantendrá activo de manera preventiva. Hasta el momento, el tránsito fluye con normalidad bajo la estricta mirada policial, «sin novedades» negativas que lamentar, pero con la guardia en alto.
Datos clave del operativo
Ubicación: Ruta 92, Puente Río Salado (Añatuya).
Restricción: Reducción de velocidad obligatoria para camiones.
Estado del río: En descenso gradual según monitoreo técnico.
