Bajo el agua, y con un gol de Insaurralde, el Ciclón bajó al Pincha. Fue un partido lleno de infracciones, tarjetas y una roja.

No es exagerado tildar de épico al triunfo de San Lorenzo. No siempre tiene que haber una recompensa inmediata para darle tal magnitud a un partido de fútbol. En la tormentosa noche del Bajo Flores, lo que consiguió el ahora San Lorenzo de Gustavo Álvarez pudo haber marcado un quiebre para lo que viene. Encima le sirvió para volver al Top 8.

Tras cinco partidos sin conocer la victoria, el Ciclón retomó la senda ante un Estudiantes que no aprovechó la derrota de Vélez para subirse a la punta de la Zona A. Fue un encuentro al que el 1-0 le quedó corto. Muy corto. Chances para ambos equipos, patadones, un sinfín de amarillas, dos rojas (Tomás Palacios y el DT Medina), y hasta el propio técnico de Estudiantes corriendo bajo el agua terminado el duelo para ir a buscar a Zunino.

Para entender el triunfo de San Lorenzo hay que centrarse en dos pilares fundamentales. En el primer tiempo, el factor determinante fue el Perrito Barrios. En el ST, el arquero Gill. El volante es un pleno total del nuevo técnico, quien le dio la confianza y ya cosecha éxitos. El más talentoso del local generó el gol con un excelente cambio de dirección para sacarse de encima una marca y descargar para Insaurralde.

El volante central, otra apuesta de Álvarez, sacó un remate que pasó bajo el botín de González Pirez y dejó sin reacción a Iacovich. El reloj apenas pasaba los 10 minutos de juego y San Lorenzo encontraba una ventaja que era difícil de merecer con tan poco de tiempo jugado.

Hasta el descanso , a Barrios lo llenaron de patadas. Se fueron turnando. Piovi y González Pirez le aplicaron dos patadones. El del central debió haber sido también roja por haber ido demasiado alto, pero el pito apenas le mostró amarilla. Así y todo, el Pincha siempre estuvo cerca. Facundo Farías, en esa primera mitad, hizo casi todo bien.

Un jugadón para sacar un derechazo que obligó a la volada de Gill para desviar el balón y que pegara en el palo. También con otra entrada al área a pura gambeta pero que definió desviado y un mano a mano en el que se abrió mucho y quedó lejos del arco.

La segunda mitad siguió igual. Tantas faltas como jugadas de gol. Y en las dos áreas. Estudiantes convirtió al arquero local en una de las figuras y San Lorenzo puso nerviosa a su gente por no poder cerrar el partido con todas las chances que desperdició. Cuello no estuvo fino, pero fue un déficit más colectivo que general. Es por eso que el resultado estuvo abierto hasta el sexto minuto de adición que se jugó.

En los últimos minutos, la intensa lluvia sobre el Nuevo Gasómetro le dio más emoción a un partido que siempre estuvo cargado de adrenalina. A diferencia de partidos anteriores, el Ciclón se mostró agresivo y constante para ganarle a u rival que sufre visitando el Bajo Flores (no gana desde 2016) pero que venía siendo uno de los principales animadores de este Torneo Apertura.

Partidazo para que los Santos tengan un fin de semana de paz y optimismo para lo que viene.

Por Hernando Maderna OLÉ

Por MDC INFO

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