La dermatocosmiatra y máster en cosmética natural contó cómo nació Barbie Estética, un emprendimiento que combina tratamientos faciales, maderoterapia y experiencias de relajación para el bienestar integral de sus clientas.
Con una vida dedicada a la docencia, Adriana Giménez Fazzio encontró una nueva pasión tras su jubilación. A sus 58 años, es dermatocosmiatra, máster en cosmética natural, lashista y laminmaker, y está al frente de Barbie Estética, un espacio donde la belleza y el bienestar se combinan en una experiencia personalizada.
«Mi carrera principal fue la docencia, pero desde hace varios años me dedico a la estética. Barbie Estética es mi segunda casa, mi trabajo principal y un hijo más que gesté con mucho amor», expresó.
El emprendimiento nació por una necesidad familiar. «Comenzó porque tanto mi hija como yo necesitábamos un lugar para atender todo lo relacionado con las uñas. Así empezó, pero con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en una estética integral con múltiples tratamientos», recordó.
Adriana asegura que la capacitación permanente es una de las claves de su trabajo. «Sigo estudiando y aprendiendo para ofrecer siempre lo mejor a las personas que quieren verse bien y, sobre todo, sentirse bien».
Entre los tratamientos más solicitados se destacan los faciales antiage, las sesiones de relajación y la maderoterapia, una técnica que utiliza herramientas de madera para trabajar tanto el rostro como el cuerpo.
«Con la maderoterapia corporal podemos realizar drenaje linfático, tratamientos modeladores y para la celulitis. En el rostro trabajamos relajación, efecto lifting y drenaje linfático, todo en una misma sesión», explicó.
Uno de los diferenciales de Barbie Estética es la denominada «Experiencia Barbie», una propuesta que combina música relajante, aromaterapia, luces tenues y un ambiente pensado para desconectarse del estrés cotidiano.
«Queremos que cada persona viva un momento de relax absoluto mientras cuidamos su piel y su cuerpo. No es solamente un tratamiento estético, es una experiencia de bienestar», destacó.
Las sesiones faciales tienen una duración aproximada de una hora. Durante ese tiempo se realiza la preparación de la piel y luego se incorpora la maderoterapia, que ocupa cerca de 30 minutos del tratamiento.
Con profesionalismo, formación constante y una atención personalizada, Adriana Giménez Fazzio continúa consolidando a Barbie Estética como un espacio dedicado al cuidado integral, donde la belleza comienza por el bienestar y el tiempo que cada persona decide regalarse a sí misma.





