Desde Las Termas de Río Hondo, con una guitarra y una voz capaz de convertir historias de amor, heridas y desamor en canciones, Santi Muk construye su camino artístico. Anoche, en el Observatorio Centro Cultural, logró algo que no siempre es fácil: hacer que el público se sintiera parte de sus historias, incluso en una noche de frío al aire libre.

Santi Muk es de esos artistas que no necesitan demasiado para llegar al público. Una guitarra,  y una voz dulce pueden ser suficientes para crear un momento de intimidad con quienes están del otro lado.

Con sentido del humor, entre canción y canción, cuenta parte de sus historias: habla de enamorarse, de esos amores que alguna vez le rompieron el corazón y que con el tiempo, también pueden convertirse en canciones.

“Lo único que sé hacer es música”, repite. Y detrás de esa frase hay una historia: se mudó a Buenos Aires buscando la oportunidad de vivir como artista y, de a poco, lo está logrando. Su camino ya lo llevó a comenzar una gira internacional por distintos países y próximamente Europa será su próximo destino.

Dijo sentirse un poco cansado por la gira, pero también feliz. Feliz de hacer aquello que ama y de que el público pueda disfrutarlo.

Anoche, en el Observatorio Centro Cultural de la ciudad de Santiago del Estero, estaba “fresco pa’ chomba”. Pero el frío no ha podido con las ganas de escuchar. La gente se quedó, lo acompañó y terminó formando parte de ese pequeño universo que Santi construye cada vez que canta.

Entre canciones habló de esas heridas que deja el amor —o quizá el desamor— y recordó una canción que escribió “Le tengo miedo a las alturas”. Entonces ocurrió uno de esos momentos que no necesitan demasiada producción. Desconectó la guitarra. Se bajó del escenario. El público hizo una ronda en el piso, la mayoría sentados, y Santi quedó allí, en el centro, acompañado solamente por su voz y la guitarra. Sin micrófono, sin artificios, cantó con esa voz dulce que parece hablarle a cada persona de manera diferente.

 

 

Santi también habla de la importancia de hacer terapia psicológica, de poder mirar hacia adentro y darle un lugar a aquello que nos pasa. Y quizás allí aparece otra de las dimensiones de su música: porque una canción no reemplaza un proceso terapéutico, pero a veces puede acompañarlo, abrazarnos en un momento difícil o ayudarnos a poner en palabras aquello que todavía no sabemos cómo decir.

Tal vez muchas heridas que necesitan ser trabajadas, pueden estar acompañadas por una canción que logre convertirse en una pequeña medicina para el alma.

Santi Muk tiene un rostro amable, una presencia que transmite cercanía y una manera de cantar que llega al corazón de muchas personas. Habla de sus propias historias, pero cuando las convierte en canción, terminan pareciendo un poco nuestras.

Es que sin dudas todos alguna vez nos enamoramos y sufrimos. ¿Verdad?. Todos alguna vez tuvimos miedo. Todos tuvimos una herida que tardó en cerrar.

Y Santi Muk hace música con todo eso.

Con una guitarra, una voz y el deseo de seguir viviendo de aquello que ama.

Y anoche, en Santiago del Estero, quedó claro que hay artistas que no necesitan hacer demasiado ruido para hacerse escuchar.

https://www.youtube.com/watch?v=UVXND3pVDIE&list=RD3Vjm7bCZDMw&index=10

Por MDC INFO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *