Hay historias que no pasan desapercibidas. Historias que emocionan, inspiran y obligan a detenerse un momento para valorar la fuerza que algunas personas encuentran aún en medio de las dificultades. La de Luis Amerio es una de ellas.

Tiene apenas 12 años, pero habla con una madurez que sorprende. Detrás de su sonrisa tímida y de sus ganas de salir adelante, hay una historia de dolor, fe y esperanza. «Lucho» le contó a MDC INFO que atravesó una situación personal muy difícil, una de esas experiencias que, sin quererlo, obligan a crecer antes de tiempo.

Pero lejos de quedarse atrapado en el dolor, decidió buscar una manera de sanar. Así fue como apareció la barbería en su vida. Entre máquinas de cortar cabello, peines y ganas de aprender, encontró algo más que un oficio: encontró una motivación para seguir adelante.

“Primero que nada quiero darle gracias a Dios por esta oportunidad, a mi abuela Karina, a mi abuelo Pablo, a mis tíos, a mi mamá, a mi hermano por el apoyo incondicional que me están dando. Y no quiero dejar de lado a Naim Gómez por el apoyo que me está dando y por ayudarme a seguir mis sueños. Estoy muy agradecido con todas las personas que me están apoyando”, expresó con emoción.

Luis cree profundamente en Dios y asegura que fue su fe la que lo ayudó a salir de aquel momento oscuro que le tocó vivir. Hoy sueña con un futuro distinto, uno donde pueda crecer, trabajar y ayudar a quienes más ama.

El próximo 27 de julio cumplirá 13 años, y aunque todavía es un niño, ya tiene metas claras: sueña con abrir su propia barbería y convertirse en un gran profesional. Sin embargo, hay un deseo aún más profundo que guarda en el corazón.

“Mi más grande sueño sería tener mi casita para ayudar a mi mamá y a mi hermano, para salir adelante y afrontar todo lo malo que pasé”, confesó.

Actualmente, Luis comparte una habitación y una misma cama junto a su mamá y su hermanito de 8 años. Una realidad difícil que, lejos de derrotarlo, parece haber fortalecido aún más sus ganas de luchar por un futuro mejor.

Pero Luis también es un chico alegre, con sueños, amigos y pasiones. Es un fanático de corazón de Club Atlético Central Córdoba, sigue cada partido con entusiasmo y disfruta muchísimo del fútbol. Le encanta salir a jugar, andar en bicicleta por el barrio y compartir momentos con los muchos amigos que tiene, quienes forman parte importante de su día a día.

 

Además, le va muy bien en el colegio, algo que demuestra el esfuerzo que pone no solo en aprender barbería, sino también en construir un futuro con responsabilidad y compromiso.

A los 12 años, Luis ya entendió algo que muchos adultos tardan una vida en descubrir: que incluso después de atravesar momentos difíciles, siempre existe una oportunidad para volver a empezar.

Entre la fe, los sueños y las ganas de ayudar a su familia, este pequeño santiagueño ya empezó a escribir una historia enorme.

Por MDC INFO

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