Por Juan Alba, Psicólogo para MDC INFO Diario Digital.

 

El psicólogo Juan Alba plantea una idea inquietante: ¿y si la “sociedad de la escasez” no es más que una construcción filosófica nacida de pequeños, cotidianos y muy particulares hechos de la vida?

Desde su mirada profesional —que implica observar con atención las acciones, percepciones y emociones de los otros— deja una pregunta abierta que interpela:
¿Están las nuevas generaciones adoptando los tiempos y las formas de comunicación de las máquinas?

Es solo una especulación filosófica sustentada en pequeños, cotidianos y muy
particulares hechos acontecidos en mi vida. Y ustedes sabrán que, por mi profesión,
mi gesto automático —o no tanto— es poner bajo observación y mirada las acciones,
percepciones y sentires de mis congéneres.

Pero aviso: yo no voy por la vida con
herramientas de observación propias del científico social, analizando aquí o
describiendo allá. No. O sí, solo un poco. Pero me ha sido inevitable notar algo —
corríjanme en este mismo instante si estoy confundiendo tigre con gato—: hoy las
personas de las nuevas generaciones son, en sus expresiones y comunicaciones,
parcas, escuetas, someras y breves.

Como si cada palabra usada pagara impuestos,
como si ejercer el mutuo e influyente vínculo fono-lingüístico, verbal o escrito,
semiótico y emocional, estuviera reducido al mínimo.

¿Estamos —están— las nuevas
generaciones adquiriendo los tiempos y extensiones comunicativos de los chats y
redes sociales? ¿Los canales internéticos se están transformando en modelos
comunicativos vinculares? ¿Hemos empezado a «copiar a las máquinas»?

Todo es breve: te dicen algo breve, la explicación es breve, el motivo es breve, la
respuesta es corta, la pregunta es pequeña. ¿Estamos _twitterizados_? ¿Estamos
conversando lo que los formatos o canales actuales permiten? ¿Será?

Bueno, pero aquí me detengo porque daré un ejemplo: le preguntas a alguien algo
sobre su vida, algo que requeriría no menos de 30 palabras, y les aseguro que te lo
cuenta en 8. O pides datos referenciales de una venta u oferta y quedarás con
trescientas dudas.

Pídanle a quien sea: «Hablame de ti… o contame qué hacés, a qué
te dedicás».

Seguro que dos o tres palabras le serán suficientes.
Es como si en la actualidad el canal, el vehículo, el conducto —WhatsApp,
comentarios, Messenger, chats, etc.— determinara lo que decimos, el mensaje que
comunicamos.

Es más, mucha gente se disculpa cuando envía mensajes largos, ya sea audio o
texto… y seguro que podría deberse a respetar el tiempo de la otra persona, o los
gigas de su memoria… pero también muchas veces a un adiestramiento inconsciente
en el uso de la brevedad en el mensaje… y si decimos poco, comunicamos poco,
entendemos poco, sentimos poco, brindamos poco, recibimos poco. Lógica.

Es solo un puñado de reflexiones y especulaciones lo que aquí hago; para nada dejo
cerrada la idea a consideraciones opuestas o derivaciones diferentes.

Por MDC INFO

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