La instalación de una gigantesca imagen de San La Muerte en la localidad de La Bajada desató una fuerte controversia en la comunidad santiagueña y en redes sociales, donde se multiplicaron tanto las críticas como las expresiones de apoyo a las creencias populares. En este contexto, el arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, difundió un comunicado dirigido a los fieles para fijar la postura de la Iglesia.
La estatua, ubicada en un predio privado dedicado a diversas expresiones espirituales, se convirtió en un punto de visitantes que llegan con ofrendas y muestras de devoción. Sin embargo, la convivencia de imágenes católicas con otras figuras consideradas paganas o ajenas al cristianismo encendió el debate.
En su mensaje, Bokalic advirtió sobre la presencia de “expresiones religiosas y pseudoreligiosas diversas”, donde se mezclan imágenes propias de la fe católica —como la Virgen María y los santos— con otras vinculadas a creencias supersticiosas, prácticas mágicas o cultos como San La Muerte.
El arzobispo fue enfático al señalar que “la auténtica fe católica no puede mezclarse con prácticas esotéricas o sincretismos religiosos”, ya que esto genera confusión entre los creyentes y desvirtúa el mensaje del Evangelio.
En ese sentido, remarcó que la fe cristiana se basa en Jesucristo como único Señor y Salvador, e instó a los fieles a no buscar protección en elementos mágicos ni en prácticas ajenas a la doctrina católica.
Asimismo, pidió expresamente no temer a supuestas maldiciones o amenazas y llamó a abstenerse de participar en rituales vinculados a San La Muerte.
El comunicado también reivindica el valor de la religiosidad popular santiagueña, a la que definió como un “tesoro espiritual” cuando conduce a la oración, la conversión y la vida comunitaria, pero advirtió que pierde su sentido cuando se mezcla con la superstición.
Finalmente, Bokalic exhortó a profundizar la formación cristiana, la lectura de la Biblia y la participación en los sacramentos, como camino para sostener una fe auténtica.
